Cuando hundo mis pies en la arena me confundo con ella
soy un mar de pequeños granos de tierra que se funden con el agua del mar,
que se vuelven corrientes malignas y destructivas, feroces, poderosas,
y mis dientes de hierro se vuelven trémulos y espumosos bostezos
en el crepúsculo de un día interminable que acaba en una playa desierta y muerta.
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