El cojo que tropieza con la vista por todas las partes de mi cuerpo
el cojo que no sabe caminar sobre mi piel y entretenerse con mi cabello
el cojo que tiende la pata estirada sobre la almohada mullida
solo para quejarse de sus dolencias descapacitadas.
Y mi corazón se pregunta si es cojo también sobre el cuerpo de los demás
si su mirada tropieza con la de los demás.
¿Es solo cojo conmigo? ¿Finge su incapacidad?
Y mis ojos no cren que tropiece una y otra vez,
con la misma piedra, con la misma persona;
de nuevo el cojo se define por cojear.
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