Un beso en la mejilla que se extiende en un corriente devastador por todo mi cuerpo,
¿qué es de mí si te apartas siquiera un poco?
Me retuerzo como pensando en pedirte que te quedes,
pero no puedo alcanzar las palabras, sólo ese contacto suave en mi mejilla y lo demás se olvida, lo demás no importa.
¿Cómo pedirte que te quedes si no podré retenerte?
¿Cómo responder a esto si estoy paralizada?
¿Cómo imaginar que el tiempo corre en mi contra, si parece que acaba de detenerse?
Intento retenerlo conmigo, secuestrar el tiempo, hmm, eso me gusta. Taparle la boca para que no chille, para que se ponga de mi parte. Imaginarnos en medio de una luz dorada, tú coronado y yo cubierta de flores, como Apolo persiguiendo a Dafne.
Yo seré un laurel inanimado, un eterno árbol imperecedero esperando tu regreso, con las mejillas sonrojadas, con los ojos cerrados.
Un beso, un simple beso,
pero qué fácil es perderse en él...
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