Yo no puedo odiarte, si eso ocurriera sin duda el mundo estaría loco,
lo que sí está en mis manos es ignorarte, reducirte a un mínimo espacio dentro de mí.
De ese modo, poco a poco menos doloroso, quizás pueda deshacerme de ti.
Me haces tanta falta que necesito alejarte de mis pensamientos.
Necesito que no existas para mí.
Pero a menudo me asalta una duda;
¿Y cuando lo consiga? ¿Qué habrá entonces?
¿Qué será de mí sin ti?
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