Fuerzas tiran de mí a los infiernos
a las tierras yermas
a la sed y el hambre
a la soledad.
Parece que quieren acogerme entre sus fríos brazos,
congelarme el alma, vaciarme entera.
Aún creo ser algo, tener algo que perder,
pero estoy pobre de alma,
pobre de esperanza.
Hay veces en que rendirse es lo peor que puede uno hacer
diría que casi siempre de ese modo;
si cedo, me pierdo,
sino, parece que también,
aunque no me rendiré.
Yo no soy de rendirme.
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