Mudar la piel es bueno,
dejar ese manto maltrecho que dejó de proteger
y empezó a molestar.
Mudar la piel es bueno.
Quitar lastres, levar anclas.
Despertarse nuevo tras sentirse viejo.
Caminar hacia delante,
cada vez con menos equipaje.
Sin regreso, sin mirar atrás.
Mudar la piel es bueno.
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