Un amago de beso, una ilusión,
la alegoría de un contacto.
Un simple retroceso,
algo que nunca ocurrió,
que no tuvo lugar más que en un sueño.
Eros que la toma,
Psique que le acepta, que le enmarca con sus brazos.
Como en una jaula de la que no pueda escapar
no una jaula opresiva;
una jaula de libertad
quizás la única de tal características que exista.
Se sienten bien en ese momento,
parece que el mármol ya no es tan frío.
Se miran, y la mirada es tan dulce como la noche
como el manto estrellado que cubrirá su beso
Ese beso que todos esperan ver
del que las estatuas en su quietud y calma nos privan
Muchas veces es más bello el amago de un beso que el mismo beso.
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