sábado, 17 de marzo de 2012

Una daga. Hielo.

Una daga. Hielo.
Silencio.

Tu mirada en mis ojos,
clavada en mi retina,
contorsionandose,
deformandose.

La daga en tu mano, bien sujeta.
El hielo en mi corazón,
helado como un suspiro en invierno,
como nuestros besos.

Te recordaba menos serio,
con las mejillas sonrojadas,
los ojos menos hundidos,
más brillantes.

Es difícil creer que sigues sosteniendo la daga.

Pero es así.
Y es frío.

Una daga. Hielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario